
Una anamorfosis es una imagen deliberadamente deformada que solo se ve correctamente desde un punto de vista muy preciso o mediante un dispositivo óptico (por ejemplo, un espejo curvo).
Definición básica
- En artes plásticas, la anamorfosis es una pintura o dibujo que ofrece una imagen confusa o deforme desde la posición habitual, pero que aparece regular y “normal” cuando se observa desde un ángulo concreto o mediante un espejo cilíndrico/cónico.
- El término procede del griego y significa transformación, subrayando el proceso de distorsión geométrica aplicado a la imagen original.
Fundamento geométrico y óptico
- -Se basa en leyes de la perspectiva y transformaciones matemáticas (proyectivas o afines), que estiran, comprimen o curvan la imagen de modo calculado para que se reconstituya desde el punto de observación previsto.
- -En las anamorfosis con espejo (catóptricas), un cilindro o cono reflectante colocado sobre el dibujo deforme devuelve al ojo una imagen proporcional, aprovechando las leyes de reflexión de la luz.
Tipos principales
- -Perspectivas: se corrigen al colocarse el observador en un lugar específico del espacio (p. ej. en el suelo de una iglesia o en una calle), de modo que la figura “se endereza” ópticamente.
- -Con espejo: utilizan espejos curvos, sobre todo cilíndricos o cónicos, que recomponen la figura distorsionada cuando se mira la superficie reflectante.
Uso en arte e historia
- En el Renacimiento y el Barroco se desarrolló como demostración de dominio de la perspectiva y de la geometría proyectiva, documentándose en tratados como los de Piero della Francesca y en manuales del siglo XVII.
- Ejemplos famosos son las calaveras ocultas o figuras “secretas” que solo aparecen desde un lateral o mediante un espejo, recurso usado tanto con fines simbólicos como lúdicos.
Aplicaciones modernas
- Se emplea en arte urbano y señalética viaria (por ejemplo, textos gigantes en calzada que solo se leen correctamente desde el coche), así como en logotipos e instalaciones.
- En cine, el llamado “anamórfico” consistió en comprimir horizontalmente la imagen al rodar para después descomprimirla en proyección y obtener formatos panorámicos con película de 35 mm.
Historia y origen de la anamorfosis
La anamorfosis, como técnica sistemática ligada a la perspectiva, se consolida en el Renacimiento europeo, aunque algunos autores señalan antecedentes más antiguos e incluso posibles orígenes extraeuropeos.
Etimología y aparición del término
- La palabra anamorfosis procede del griego y significa “transformación” o “renovación”, aplicada a la deformación calculada de una imagen.
- El término se documenta como tal en el siglo XVII, cuando ya existía una tradición consolidada de imágenes deformadas como curiosidad de perspectiva y objeto de estudio geométrico.
Posibles antecedentes antiguos
- Algunos divulgadores mencionan que la técnica pudo haberse practicado en la antigua China como entretenimiento óptico, aunque no se conservan ejemplos concluyentes.
- Se han propuesto conexiones con recursos de “trampantojo” en Grecia y con ciertas soluciones de las cuevas de Lascaux para corregir distorsiones de la roca, pero estas relaciones se consideran hipótesis más que una genealogía demostrada.
Renacimiento: nacimiento efectivo
- El verdadero arranque histórico de la anamorfosis se sitúa en los siglos XIV‑XV con el descubrimiento y formalización de la perspectiva, a partir de Brunelleschi y Alberti, que fijan reglas para proyectar el espacio en el plano.
- La anamorfosis surge como consecuencia extrema de estas investigaciones: una “perspectiva curiosa” que explora qué ocurre cuando se fuerzan las leyes de proyección para producir deformaciones que solo se corrigen desde un punto de vista privilegiado.
Leonardo y los primeros ejemplos
- Los primeros ejemplos conocidos de anamorfosis oblicua se atribuyen a Leonardo da Vinci, con dibujos incluidos en el Codex Atlanticus (hacia 1485), donde experimenta con cabezas y figuras distorsionadas que se regularizan desde un ángulo determinado.
- En estos estudios la anamorfosis se entiende ya como problema geométrico: cómo transformar una figura regular mediante una proyección para que recupere su forma desde un punto preciso en el espacio.
Siglos XVI‑XVII: difusión y teoría
- En el siglo XVI la técnica se pone de moda en Italia y el norte de Europa; se integra en tratados de perspectiva y dibujo, como los de Vignola y Barbaro, y se practica como demostración de virtuosismo matemático y pictórico.
- En el siglo XVII, autores como François Niceron sistematizan la clasificación (ópticas, anópticas, catópticas) y describen procedimientos constructivos detallados, incluyendo las anamorfosis con espejo cilíndrico y cónico.
Ejemplos emblemáticos en el arte
- Uno de los ejemplos más célebres es Los embajadores (1533) de Hans Holbein el Joven, donde una calavera aparece como mancha alargada en primer plano y solo se reconoce al situarse en un ángulo lateral, convirtiéndose en memento mori “secreto”.
- También se citan retratos anamórficos como el de Eduardo VI, atribuido a Cornelius Anthonisz (1546), y diversas pinturas jesuíticas que empleaban anamorfosis con fines moralizantes, visibles correctamente solo desde ciertos puntos o mediante instrumentos ópticos.
Evolución posterior y pervivencia
- A partir del siglo XVIII la anamorfosis se desplaza del centro del arte culto hacia gabinetes de curiosidades, juguetes ópticos y dispositivos de entretenimiento, aunque sigue ligada a la geometría y a la enseñanza de la perspectiva.
- En los siglos XIX y XX el principio anamórfico reaparece en aparatos precinematográficos, en el cine (lentes anamórficas y CinemaScope) y, en la actualidad, en arte urbano, publicidad y diseño gráfico, manteniendo la misma idea básica de distorsión reversible.
Cómo se hace una anamorfosis paso a paso
La forma más accesible de hacer una anamorfosis “clásica” en perspectiva es usar una cuadrícula y deformar un dibujo para que se vea correcto desde un punto de vista muy oblicuo.
1. Elegir imagen y punto de vista
- Elige una imagen sencilla (figura, palabra, objeto) y decide desde dónde quieres que se vea “bien” (por ejemplo, desde el extremo derecho y muy bajo, como quien mira el papel casi a ras de mesa).
- Coloca el papel en la posición final que tendrá (suelo, mesa, pared) y marca aproximadamente dónde estará el ojo del observador y su altura.
2. Preparar la cuadrícula original
- Dibuja tu imagen en tamaño cómodo sobre una hoja y traza encima una cuadrícula regular (por ejemplo, cuadrados de 1×1 cm).
- Numera filas y columnas; cada intersección actuará como punto de referencia a la hora de deformar la figura.
3. Construir la cuadrícula deformada
Método sencillo “a ojo”, sin entrar en cálculo riguroso:
- -Sobre la superficie donde irá la anamorfosis, dibuja una cuadrícula alargada en el sentido en que será vista en escorzo (por ejemplo, muy estirada en horizontal si el ojo está muy bajo).
- -Mantén el orden de filas/columnas, pero distorsiona las proporciones (rectángulos muy planos, líneas que convergen hacia el punto de fuga aproximado del observador).
Método más geométrico (proyección cónica):
- Traza desde el punto de vista elegido rayos hacia las esquinas de la cuadrícula original (en planta/alzado) y prolonga esas direcciones sobre el plano del soporte para obtener la cuadrícula “vista” desde ese punto.
- Los vértices proyectados te dan una nueva malla deformada, equivalente a lo que el observador ve del papel, y sobre ella transferirás la imagen.
4. Transferir el dibujo a la cuadrícula deformada
- Copia, cuadro a cuadro, los contornos de la imagen: lo que está en el cuadrado A1 de la cuadrícula original pasa al cuadrilátero A1 de la cuadrícula deformada, y así sucesivamente.
- Trabaja con precisión: pequeños errores en la colocación de curvas y contornos se amplifican cuando el observador se sitúa en el punto correcto.
5. Limpiar y terminar
- Borra las líneas de la cuadrícula o déjalas muy suaves, y termina la imagen con el acabado que quieras (grafito, tinta, color, etc.).
- Coloca el soporte en su sitio definitivo y sitúate en el punto de vista elegido: la figura debería aparecer “normal” desde ahí, y deformada desde posiciones habituales.
Variante: anamorfosis cilíndrica con espejo
- Coloca un pequeño espejo cilíndrico en el centro del papel y define un círculo base del diámetro del espejo.
- Dibuja la imagen normal sobre una cuadrícula y, siguiendo un esquema de “cuadrícula cilíndrica” (circunferencias concéntricas y radios), traslada cada punto a la posición deformada alrededor del espejo.
- Cuando mires el dibujo reflejado en la superficie curva del cilindro, la imagen distorsionada del papel se recompone como figura regular.
Cómo calcular el punto de fuga y la línea de visión




Línea de horizonte (nivel de los ojos)
- La línea de horizonte es una línea horizontal que representa la altura de los ojos del observador respecto al suelo; en el dibujo coincide con la altura de la cámara o del punto de vista.
- Para fijarla, decide si miras desde arriba (picado: línea alta), a la altura del objeto (línea media) o desde abajo (contrapicado: línea baja) y traza una recta horizontal en consecuencia.
Punto de fuga en perspectiva lineal
- El punto de fuga es el punto imaginario sobre la línea de horizonte hacia el que parecen dirigirse las líneas paralelas de la escena (bordes de una carretera, caras de un cubo, bordes de una mesa).
- Para calcularlo, prolonga en el dibujo varias de esas aristas paralelas: la intersección de esas prolongaciones marca el punto de fuga; si trabajas con dos direcciones principales (esquina de un cubo), obtendrás dos puntos de fuga en la misma línea de horizonte.
Línea de visión (eje visual)
- La línea de visión es la recta que une el ojo del observador con el punto concreto de la escena al que mira; en dibujo se representa como una línea desde el “punto de vista” hasta el objeto o el centro del cuadro.
- Cuando el observador mira al centro de la escena, la proyección de esa línea de visión sobre el plano del dibujo suele cruzar la línea de horizonte en el punto principal (en perspectiva de un punto, coincide con el único punto de fuga).
Procedimiento práctico paso a paso
- 1-Sitúa el observador: decide altura de los ojos y marca esa cota como línea de horizonte en la hoja.
- 2-Dibuja el objeto en planta/esquema y elige hacia dónde se alejan sus aristas; prolonga esas direcciones hasta cortar la línea de horizonte para fijar el o los puntos de fuga.
- Marca el punto del objeto que quieres que el observador mire; une ese punto con la posición del ojo para tener la línea de visión, y úsala como referencia para colocar el motivo principal o, en el caso de una anamorfosis, el punto desde el que debe contemplarse el dibujo.
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